Para escribir buen contenido es bueno estar en un estado creativo, así daremos lo mejor de nosotros al escribir. Existen momentos del día mejor que otros. Cada uno tiene el suyo, descubre cuando es y aprovecha para sentarte a escribir. Transmitir tus ideas escribiendo puede hacer que te sigan fluyendo pensamientos que tenías escondidos.

De todas formas, tampoco necesitas ser una escritor/a de renombre para escribir con el objetivo de promocionar tus productos o servicios.

La mayoría de webmasters escriben en su web para vender. Son poco los que se dedican a escribir para explicar su hobby o por placer. La información es importante hoy en día, pero lo que más repercusión tiene es el exceso de información que hay.

Por eso, si escribes en tu web sobre productos para solucionar un problema del internauta, resumiendo los pros y los contras de cada uno, aportarás valor a la comunidad. Y los usuarios tomarán decisiones de compra basándose en el resumen de los productos que hay en el mercado, teniendo tu conclusión en alta estima si has escrito el artículo con objetividad y claridad.


Lo que se pretende es dar información basada en tu propia experiencia, para decantarte por uno de ellos. Es interesante dar números reales sobre los productos o servicios, los números no engañan. Por ejemplo, “esta batería tiene una duración de 20 horas sin recarga” o  “la eficiencia del sistema es del 87%”. Así, no ofreces información basada en suposiciones, ofreces información basada en datos reales que no mienten y los lectores agradecen tu objetividad.

Fideliza a tus compradores y posibles compradores a través de sistemas de actualizaciones como e-mails o boletines informativos. Así te aseguras unas largas ventas de forma remanente.

Cuando escribas un artículo para tu web, deberá llamar la atención desde el principio. Solo dispones de unos segundos para captar la atención del internauta cuando llega a tu web y el título es fundamental. Éste tiene que persuadir desde el principio, despertar la curiosidad y el interés.

En ocasiones, acabamos escribiendo ideas que no teníamos pensado plasmar, por lo que el título que habíamos escrito en un principio puede quedar obsoleto. Entonces retoca el título para darle más perspectiva sobre lo que explica el contenido.

De nada sirve explicar todas las prestaciones de los productos. El comprador busca solucionar un problema que tiene de la forma más óptima posible. Depende del cliente el criterio sobre lo que es más óptimo para él. Unos pondrán más importancia al precio y otros a la calidad del producto, por lo que se debe ser objetivo y comentar por ejemplo, que lo que es barato va en relación directa con la pérdida de calidad del producto.

El comprador otorga mucha importancia a los beneficios del producto, algo que va en relación directa con la solución a su problema. Conviene recordar que muchos clientes podrán comprar champú para parecer más agradables a los demás, no por llevar el pelo limpio. Por eso el beneficio es en lo que piensa el comprador. Una vez tenemos claros estos matices, es interesante sacarles partido.

Ser positivos en nuestras exposiciones durante todo el artículo y querer aportar valor al lector, siempre va a ser recordado positivamente por el lector. Aunque la mayoría necesita varias visitas para acabar comprando, al final lo harán en base a la simpatía que despierta tu visión y objetividad. A parte del trabajo ahorrado en la búsqueda de información.

Por: Jorge Martín